martes, 5 de febrero de 2008

Requiem por un amigo

Requiem por un amigo.

A la memoria de
Juan Carlos Vázquez Viña


Muy querido Juan Carlos:
ahora que te vas,
yo quisiera decirte:
¡te vamos a extrañar!
las cosas no se entienden
pero Dios sabe más.
Ya la tarde en la ría
empieza a declinar.
Los recuerdos de golpe
me llevan al ayer.
Cumplida la tarea,
sin nada por hacer.
Perfil de tu talante,
mil dedadas de miel
y ese entrañable afecto
buscando siempre el bien.
Abriremos caminos,
seguiremos tu voz,
haremos prosa y verso
y daremos amor.
Cuando llegue el ocaso
irá de flor en flor
la huella de tu vida
siempre cerca de Dios.
Velando tu cadáver
presidía la Cruz:
daba paz contemplarte
sereno y sobrio tú.
Hoy te damos las gracias:
nos queda tu virtud
y tu ejemplo innegable
para un mañana azul.
Con hombría de miras
tu trabajo feliz.
Ya Dios te habrá premiado
con un cielo sin fin.
Dejas muchos amigos,
confiamos en ti
y grande es nuestra pena
por tu ausencia febril.

Con todo afecto, José Ramón de Dolarea
Vigo, 30 de enero de 2.008

lunes, 4 de febrero de 2008

LA MAR DE VIVO

LA MAR DE VIVO

Lo lloré de vivo hace cinco semanas. Leí, por la razón que fuera, felicitaciones de Navidad que mandaron a Juan Carlos amigos, colegas, alumnos, residentes del Colegio Mayor. Había tantas y tan sinceras ganas de transmitirle vida que acabé en lágrimas. Queríamos a Juan Carlos vivo, aunque fuera lejos. Ahora lo queremos, incluso muerto.

Juan Carlos hizo cambiar mi percepción de los gordos, por los que tenía manía. Me parecía que lo eran por comellones, una forma del vicio. Él era un gordo risueño y no pedía perdón por ello. Pensé al principio que Juan Carlos pertenecía a la subespecie de corazón-con-patas. Buenísimo corazón y buenas patas, nonada sedentario amorfo.

Evoco su careto. Te miraba muy bien cuando te acercabas a pedirle o consultarle algo, él era casi siempre el director; ojos escuchadores, acogida leal, apostillaba, algo guasíbiris, con su voz radiofónica. No te marchabas mohíno de dirección aunque tuviera que decir no a tu propuesta.

Noctámbulo, me dicen. Yo no. Se acostaría tarde pero a las siete y pico de la mañana siguiente lo veía haciendo la media hora de oración antes de la Misa en el oratorio del Colegio Mayor. Esta era una de sus claves y no la menor. Misa diaria, media hora de oración por la mañana, media por la tarde.

Tenía mano para la pintura y el diseño. Las servilletas de papel de La Estila (nunca se acaban: debe de haber millones de ellas) las diseñó él. Ahora me sirven para enjugar una lágrima cuando lloro a Juan Carlos de muerto.

Mario Clavel.

viernes, 1 de febrero de 2008

Pequeña semblanza

Te conocí hace algo más de una década; había oído hablar de tí, de tu afabilidad, de tus números de show de humor inteligente en los que el público no podía parar de reír, de tu grandeza de cuerpo y sobre todo de alma.
Un gran corazón donde cabían todos, como dijo D.Borja en tu funeral.

Poco se de tu etapa en Coruña, donde naciste y Dios te llamó al Opus Dei para toda la vida.
Estuviste de director en el Colegio Mayor La Estila muchos años. Tantas y tantas historias, tantas personas, tantos recuerdos... Por lo que cuentan muchos, dirigías el Mayor con rigor y cariño, combinación de maestro.
En un blog he leído otra de tus amables costumbres; cuando alguien estaba contigo parece que no tuvieras otra cosa que hacer. Y ese saber escuchar prestando verdadera atención se repetía siempre, siempre; y quizá lo más notable: con todos. Esto sí lo he vivido.
En tu etapa en Montecastelo desde el 2001 has llegado al corazón de otro gran número de padres, profesores y alumnos, que hoy son un poco mejores gracias a tus consejos, a tu mirada cariñosa, a tu cómplice encogimiento de hombros.

Vivías para los demás.Te hiciste vigués con los vigueses y el cáncer te llevó a los 48 años en esta ciudad, mientras luchabas amando lo cotidiano, sin molestar.

Gracias y saludos a los de Arriba.